Pastor: Franklin Ulloa Pastosa
Pastora: Elisa Cabrera García
Dirección:
112 W Hope Lodge St
Tarboro, NC 27886
Sábado
7:00 PM – 9:00 PM
Domingo
Escuela Dominical: 10:00 AM – 11:00 AM
Servicio General: 11:00 AM – 1:00 PM
Miércoles
Oración: 7:00 PM – 8:30 PM
Jueves
Enseñanza Bíblica: 7:00 PM – 9:00 PM








“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”
— Mateo 28:19 (RVR1960)
Apoyados en el fundamento bíblico de La Compasión, La Integridad y la Dependencia en Dios, La Iglesia Pentecostal Fuego de Dios, proclama al mundo el poder transformador de Jesucristo. Equipamos al cuerpo de Cristo a ministrar sanidad a los quebrantados en el área emocional, relacional y sexual a través de retiros, grupos de apoyo, seminarios, y capacitaciones de líderes. Buscamos compartir a Jesucristo "Lleno de gracia y verdad" (Juan 1:14) con aquellos quebrantados.
Iglesia Pentecostal Fuego de Dios, es un Ministerio local, nacional e internacional que proclama la transformación del poder de Jesucristo. Nuestros esfuerzos yacen en nuestra seguridad de que Jesucristo es la única esperanza para un mundo que lucha con el quebranto emocional, relacional y sexual y la destrucción que este conlleva.
En la inspiración verbal, inerrante de la palabra de Dios tanto el Antigüo Testamento como el Nuevo Testamento. En un Dios, en tres personas el Padre, Hijo y Espíritu Santo. En la deidad de Jesucristo, en su nacimiento virginal, su vida sin pecado, sus milagros, su sacrificio vicario, su muerte en la cruz, en su resurrección corporal, su ascensión a la diestra del Padre y su regreso personal en poder y gloria. En la regeneración por el Espíritu Santo para salvación por la Fe, a través de la sangre de Jesucristo es esencial para la salvación. En una vida de santidad sin la cual nadie verá al Señor, por la santificación por gracia como obra definida y progresiva en el creyente.
Encuentra los horarios de nuestros servicios, direcciones y todo lo que necesitas saber para visitarnos por primera vez.